Música, maestro

Bruce Springsteen cumple 73 años

Collage de Hanoch Piven

¡Hola! En Big Yellow Taxi somos muy fans de Bruce Springsteen y no nos perdemos ninguno de sus cumpleaños. Este año, he hecho una especie de podcast contando muy brevemente cómo se introdujo el Boss en el mundo de la música. Espero que os guste. Ya habrá tiempo para hablar detenidamente de sus trabajos musicales.

¡Nos leemos y ahora también nos escuchamos!

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Marina Lozano

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James Taylor: una leyenda en Madrid

James Taylor en el Auditorio Nacional de Música, Madrid. Marina Lozano

Cuando era pequeña, mi sueño era cantar con James Taylor y era algo que se hacía realidad una y otra vez al hacerle los coros cada vez que me subía al coche y sonaban sus canciones. Ayer en el Auditorio, se repitió ese sueño de niña, ya que James Taylor vino sin sus coristas y tuve que acompañarle desde mi asiento.

El concierto empezó con «Something in the way she moves» y al terminar de tocarla, puso en contexto a un público que se sabía su vida, obra y milagros de memoria. Por si no sabes a qué contexto me estoy refiriendo, la primera frase de la canción «Something» de los Beatles, fue tomada prestada de la canción de James Taylor con la que ayer abrió su concierto en Madrid.

A lo largo de la noche, tuve emociones encontradas al escucharle, ya que está claro que los años pasan para todos. Me acordé de mi primer concierto, que fue justo viéndole a él en el Umbria Jazz de Perugia (Italia), cuando tenía 11 años. Lo recuerdo perfectamente, al igual que las ganas, la ilusión y los nervios de esa noche, que fueron los mismos que tuve ayer.

Era inevitable no emocionarme con alguna de sus canciones y más si su música forma parte de la banda sonora de mi vida. «Sweet Baby James», «You’ve Got a Friend» o «Carolina in My Mind» fueron las que me hicieron llorar de una mezcla de alegría, nostalgia y recuerdos que se me venían a la cabeza. Menos mal que llevaba rímel waterproof.

Como te he contado antes, Taylor vino sin la mitad de su banda. En el escenario le acompañó Steve Gadd a la batería, Jimmy Johnson al bajo y Michael Landau a la guitarra. Eché de menos volver a ver a todos al completo, pero esa suerte sólo la tendrán los fans de UK que vayan a verle durante esta gira.

Después del breve descanso que hizo, nos deleitó con «Don’t Let Me Be Lonely Tonight», una balada preciosa que compuso para su ex mujer Carly Simon allá por el siglo pasado.

Taylor nos comentaba con un acento español muy simpático que tenía partes pregrabadas de la siguiente canción que nos iba a tocar, haciéndole un guiño a Joni Mitchell, que estuvo presente a los coros en «Long Ago and Far Away».

Con «Mexico» y «Shower The People», el público se lanzó a cantar. Un público entregado al que no parecía importarle el paso del tiempo. Él no daba crédito de la acogida que tuvo por parte de sus fans españoles y nosotros no dábamos crédito al tener delante a toda una leyenda.

James Taylor es de esos cantantes con los que no puedes evitar sonreír al verles hablar o cantar: provocan ternura. Espero poder intercambiar algunas palabras con él en algún momento de su vida; es algo que tengo pendiente en mi lista de retos.

Antes de despedirme, quiero compartir contigo la crónica del periodista Fernando Neira (El País). Tiene una forma muy bonita de introducirte en cada uno de los conciertos a los que asiste:

Cántame otra vez, James Taylor: clásico y eterno en el Auditorio Nacional

That’s all folks!

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45 años sin Elvis Presley

Elvis Presley. Ilustración de Hanoch Piven

Se cumplen 45 años desde que nos dejó el rey del Rock. Es curioso, pero cuando las explicaciones racionales no parecen suficientes, al ser humano le gusta inventar. Y es por eso que hay una serie de teorías que afirman que Elvis sigue vivo y en Big Yellow Taxi te las voy a contar:

Un 16 de agosto de 1977, Elvis fue hallado muerto en uno de los baños de Graceland, la mansión que tenía en Memphis. Desde entonces, sus restos reposan en el jardín de su casa, junto a los de sus padres y su hermano gemelo, convirtiéndose así en un lugar de peregrinaje cada año.

En la siguiente imagen se puede observar la caravana de coches que se formó en el funeral de Elvis, quien fue trasladado en un Cadillac, su coche favorito:

Unos días después de su muerte, hubo quienes se negaron a creer que El Rey del Rock nos había dejado para siempre y fue entonces cuando comenzaron a brotar teorías que pretendían demostrar que Elvis permanecía vivo:

Presley ayudó al FBI en una operación para desenmascarar a una organización criminal de estafadores llamada “The fraternity”. La escritora Gail Brewer-Giorgio en su libro Is Elvis Alive, cuenta que uno de los miembros de esa organización descubrió a Elvis, por lo que el FBI le ingresó en un programa de protección de testigos. “Elvis fingió su muerte porque iba a ser asesinado y no había duda de ello”, dijo la escritora en una entrevista que le concedió a la revista Time.

Un error en su tumba: el segundo nombre del Rey era Aaron, como su hermano gemelo fallecido, pero hay quienes aseguran que en realidad era Aron (con una ‘a’), y que en su tumba fue mal escrito a propósito, puesto que la familia no podía escribir su nombre real si él permanecía vivo.

Un billete de avión a Argentina: pocos días después de que se anunciara la muerte de Elvis, un hombre muy parecido a él, fue al aeropuerto de Memphis y compró un billete de ida a Buenos Aires bajo el nombre “John Burrows”, un pseudónimo que Elvis utilizaba para reservar habitaciones de hotel y así poder pasar inadvertido.

Años más tarde, este mismo Burrows adoptó el nombre artístico de Orion, con el que ofrecía actuaciones en las que imitaba a El Rey, cubierto con un antifaz. Sus espectáculos no dejaban indiferente al público que acudía a verle, debido al gran parecido físico y a su voz inigualable. Jamás se podrá demostrar si Burrows era o no el verdadero Elvis, ya que falleció en 1998.

Cameo en «Solo en casa»: en la película de 1990 protagonizada por Macaulay Culkin, aparece un hombre de rasgos muy similares al Rey del Rock and Roll o al menos eso creen sus fans. Esto ocurre en la escena en que la madre de Kevin, el protagonista de la película,  intenta conseguir un vuelo de regreso a casa:

El supuesto Elvis es el hombre que aparece en la escena con una americana gris

Quería estar presente en su cumpleaños número 82: dentro de la gran cantidad de personas que le rindieron homenaje en Graceland, había un hombre con barba y gafas de sol oscuras que iba acompañado de guardaespaldas. Sus seguidores aseguraban que era el mismísimo Elvis.

That’s all folks! Queda pendiente la reseña sobre su película, que iré a verla próximamente en los mejores cines y te contaré qué me pareció. No sé si saldrán más teorías, pero Elvis sigue vivo cada vez que suena en la radio, en el coche, en la ducha o en este blog gracias a la siguiente canción con la que me despido por hoy:

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Las Noches del Botánico y Diana Krall en otras palabras

Diana Krall en las Noches del Botánico, Madrid. Jero Romero

Ya no recordaba con cuánta antelación tenía que salir de casa para llegar bien a la facultad. Aunque el camino era el mismo, la diferencia era que no iba a entrar en el edificio de Ciencias de la Información, sino que iba a pasar de largo y a detenerme más adelante para disfrutar de la última Noche del Botánico de 2022.

Al entrar, el de seguridad me miró con compasión al ver que sólo tenía una entrada. Lo que él no sabe es que es mejor ir sola que acompañada de alguien que no pueda apreciar la belleza de lo que va a ver.

Me senté, le di un sorbo a mi tinto, saludé a mi compañero de asiento —como cuando viajas en avión— y unas manos comenzaron a tocar el piano; una banda de músicos acompañó esas notas y se hizo la música. La piel de gallina. He escuchado la voz de Diana Krall desde que soy bien pequeña, pero nunca la he visto actuar en directo. Una experiencia que repetiría sin duda.

El concierto comenzó con Where Or When, seguido de I Don’t Know Enough About You y All Or Nothing At All. De momento el público estaba muy tranquilo; mirando embobado a esa mujer de melena rubia y voz particular.

Uno de mis momentos favoritos fue cuando comenzó a cantar Devil May Care, una canción que me encanta y que a ella le sale de lujo. Otro músico que hace una versión muy diferente de este tema es Jamie Cullum. ¡Qué pena que no la tocase en directo en el Mad Cool!

A la canción de Sinatra: In The Wee Small Hours Of The Morning, le añadió al piano un trocito de Another Day, de Paul McCartney. Ese detalle me hizo sonreír, al igual que la canción East Of The Sun (And West Of The Moon). Eché de menos que tocase alguna versión de las que tiene de Joni Mitchell; otra vez será.

Diana Krall puso el broche final a 47 noches de música en directo, creando una conexión mágica en un ambiente íntimo que fue posible gracias a su banda: Anthony Wilson (guitarra), Robert Hurst (bajo) y Karriem Riggins (batería).

Por aquí te comparto la siguiente crónica de Fernando Neira (El País) con muchos más detalles del concierto. Es la única que he leído que me demuestra que vio y sintió lo mismo que yo: Cuando Diana Krall tiembla, el Botánico se estremece.

Así como crítica personal, si ves que es un concierto en el que hay que estar sentado, no estés molestando constantemente a los demás levantándote porque necesitas ir al servicio, porque se te ha terminado la bebida o porque te llaman por teléfono. Por no hablar de quienes se pasan la noche con la cara iluminada cual luciérnaga o gusiluz por el teléfono.

Esto es un concierto de jazz; cualquier ruido puede hacer que el público o incluso el músico, pierda su concentración, y más cuando la gente camina por las plataformas metálicas de las gradas con la pisada de un elefante. Desde luego, hay determinadas personas que no deberían salir de sus casas ni para hacer la compra.

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11 años sin Amy Winehouse

Amy Winehouse. Sunday Telegraph Magazine, 2004

Ganadora de cinco premios Grammy y protagonista de infinidad de portadas y titulares sensacionalistas. Así fue la vida de Amy Winehouse, cuya voz se apagó hace 11 años debido a una intoxicación etílica. En Big Yellow Taxi hacemos un repaso por su breve, intensa y polémica carrera artística.

Amy Winehouse nació el 14 de septiembre de 1983 en Enfield, Reino Unido. Con tan sólo 27 años, el 23 de julio de 2011, fue encontrada sin vida por su guardaespaldas en su apartamento de Candem Square, en Londres.

En 2003, publica su primer álbum, titulado Frank, en honor a Frank Sinatra, que se convirtió en disco de platino y recibió una nominación a los premios Mercury Music. Ganó un Ivor Novello Award en 2004 a la «Mejor Canción Contemporánea» gracias a la canción «Stronger Than Me».

En 2006, publica su álbum más exitoso: Back to Black, con canciones como «Rehab», «You Know I’m No Good», «Back to Black» o «Tears Dry On Their Own»..

Con una voz original, un rabillo del ojo llamativo y un moño único, nos dejó demasiado pronto: a los 27 años, entrando a formar parte del famoso «Club de los 27». La idea de este club surgió tras la muerte de Jim Morrison en 1971. A este grupo pertenecen aquellos cantantes que fallecieron cuando tenían 27 años. Algunos de ellos fueron: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain, Robert Johnson o Brian Jones.

La noticia de su muerte no nos sorprendía a ninguno. No había semana en la que no fuera portada en las revistas de la prensa rosa británica por escándalos relacionados con sus adicciones, las malas compañías o las condiciones bochornosas en las que se subía a los escenarios.

El legado de Amy se resume en una infinidad de titulares relacionados con el alcohol y las drogas, fotografías escandalosas de sus juergas y actuaciones y un legado musical estupendo que he resumido en cinco canciones. ¡Música, Maestro!

Amy Winehouse – Valerie: esta canción parece que la hizo famosa ella, pero no es suya; la original es de la banda británica The Zutons.

Amy Winehouse – Rehab

Amy Winehouse – Stronger Than Me

Amy Winehouse – Back To Black

Amy Winehouse – Tears Dry On Their Own

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Día Mundial del Rock en Big Yellow Taxi

Neil Young during Live Aid Concert – July 13, 1985 at JFK Stadium in Philadelphia, Pennsylvania, United States. (Photo by Ron Galella/Getty Images)

Se abre el telón y entran en escena el 13 de julio, el Live Aid y el Día Mundial del Rock. ¿Qué relación tienen entre ellos? ¡Quédate a leerme y en Big Yellow Taxi saldrás de dudas!

Un 13 de julio de 1985 se celebraba uno de los conciertos que pasó a la historia por ser uno de los más increíbles e impresionantes de todos los tiempos: el Live Aid. Ese día fue la mayor reunión de estrellas de la música jamás vista hasta entonces, convirtiéndose desde ese momento en el Día Mundial del Rock.

Al concierto asistieron unas 72.000 personas y fue retransmitido en directo a 72 países del mundo, con una audiencia de 1.500 millones de personas. Se llegó a recaudar más de 250 millones: una auténtica barbaridad.

El concierto se celebró en dos estadios: el de Wembley en Londres y el J.F.K. de Philadelphia. Este evento musical se creó para recaudar fondos y luchar contra el hambre en Etiopía y Somalia. Algunos de los artistas que estuvieron sobre el escenario fueron: 

En el cartel podemos ver que el precio de las entradas era de unas 25 libras… Imagino que luego te la «clavarían» con el mini de cerveza. Todos los años hay alguien que me escribe contándome su experiencia en el Live Aid.

Por aquí te dejo cinco actuaciones del Live Aid y una playlist de Spotify para hacerte el miércoles más ameno.

Tom Petty & The Heartbreakers – American Girl (Live Aid 1985)

Eric Clapton – Layla (Live Aid 1985)

Neil Young – The Needle And The Damage Done (Live Aid 1985)

Paul Young – Everytime You Go Away (Live Aid 1985)

The Cars – Drive (Live Aid 1985)

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¡Feliz Día Mundial del Rock!

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Mad Cool: Jamie Cullum, The War On Drugs y Muse

The War on Drugs en Mad Cool. Imagen: Big Yellow Taxi/Marina Lozano

Los festivales de música hacen sacar nuestra vena más artística y creativa. Rodeados de estampados de leopardo, gorros de pesca, purpurina y calcetines altos, es ahí cuando descubrimos que nuestra profesión frustrada es la de ser experto en tendencias o crítico de moda en una revista.

Estuve el pasado 8 de julio en la tercera jornada del festival madrileño Mad Cool con un cartel bastante interesante. La pena fue la cancelación de los Black Pumas a pocas horas de empezar; tenía muchas ganas de escucharles en directo. Otra vez será…

Empecé la tarde con la actuación de Jamie Cullum, que mezcla un poco de jazz y pop británico con la ayuda de su inseparable piano. Antes os comentaba que algunos se convierten en críticos de moda y otros, como es mi caso, en creadores de setlists. Soy una gran admiradora de su trabajo, pero creo que en este caso, no eligió bien las canciones para el concierto y no termino de ver si Cullum encaja del todo en este formato. Críticas aparte, me hizo mucha ilusión verle y espero poder disfrutar de su música en otra ocasión más acertada.

Me hubiera gustado escuchar en directo a Phoebe Bridgers, pero una no es Dios y no puede estar en todas partes. En ese momento estaba atrapada con el magnetismo de The War On Drugs, con un directo precioso y que suena exactamente igual que en tus auriculares. Me encantó. Esta banda de rock indie americano me recuerda mucho a los meses en los que estuvimos confinados y a esa pandemia de la que vamos saliendo poco a poco.

Después vi a Incubus, que empezaron un poco regular. No sé si fue porque no pudieron hacer una prueba de sonido antes, pero fueron mejorando a medida que iba avanzando su actuación.

Llegó el momentazo de la noche con Muse. Sin duda alguna, de los mejores directos que he visto; con una puesta en escena increíble y un público que vibraba al ritmo de sus éxitos. Puro espectáculo; lo disfruté mucho.

La última actuación que vi fue la de los británicos Alt-J; una banda de rock alternativo que conocía y que me gustó en directo. No sé si fue porque ya estaba cansada, pero estuve muy relajada prestando atención a su música. Fue un buen broche final para una tarde-noche muy guay.

Y así como apunte: creo que es más fácil alzar la mano y coger un gran taxi amarillo en Nueva York, que un pequeño taxi blanco en Madrid. ¡Qué bárbaro!

That’s all folks! Por aquí te dejo mi lista de Spotify con canciones de los artistas que ha aparecido hoy en este artículo: Marina FM.

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Carly Simon: 77 años en cinco canciones

Carly Simon

Hoy cumple 77 años una cantante a la que le tengo un cariño especial y es que forma parte de una generación de músicos que me vuelve loca en todos los aspectos. El artículo de hoy está rescatado de este blog, ya que lo escribí en 2018 y lo vuelvo a compartir en Big Yellow Taxi para que te vayas a la cama escuchando cinco canciones nuevas. ¡Dentro texto!

Carly Simon nació el 25 de junio de 1945 en Nueva York, Estados Unidos. Empezó su carrera en el mundo de la música formando un dúo junto a su hermana Lucy, al que llamaron: The Simon Sisters. Consiguieron darse a conocer gracias a uno de sus sencillos, que apareció en las listas de éxitos locales en abril de 1964: «Winkin’ Blinkin’ and Nod»Más tarde, Lucy decidió casarse, por lo que se puso fin al dúo musical de las hermanas Simon.

A principios de los años 60, el Greenwich Village, situado en el lado oeste de Manhattan, se convirtió en lugar de reunión en el que muchos músicos se juntaban para cantar sobre temas que eran considerados como tabúes por aquel entonces; como protestar contra la guerra de Vietnam o luchar por las libertades civiles. Fue allí donde Carly Simon se encontró con Albert Grossman, conocido en la escena de la música folk y rock and roll por ser el mánager de Bob Dylan en sus primeros años.

Simon consiguió su primer éxito en 1972 con el tema «You’re So Vain», una canción que trajo mucha polémica porque, al parecer, todo el mundo sabía a quién iban dirigidas las palabras del estribillo: «You’re so vain, you probably think this song is about you / Eres tan vanidoso, que probablemente piensas que esta canción es para ti”.

Además, el hecho de que a Simon se le atribuyesen romances con otros personajes famosos como Mick Jagger o Warren Beatty, contribuyó a que la canción se convirtiera aún más en un misterio.

Tras su lanzamiento, la canción se convirtió en número uno de Billboard en países como Estados Unidos, Canadá, Irlanda o Reino Unido.

En 1972 se casa con James Taylor (que si no sabéis quién es, tenéis varios artículos dedicados a él en mi blog). Con él tuvo dos hijos: Sally Taylor y Ben Taylor, quienes también se dedican a la música.

Durante los diez años que duró su matrimonio, compartieron una vida dedicada plenamente a la música, convirtiéndose así, en una de las parejas más bonitas de la escena musical.

Uno de los duetos que más me gustan de James Taylor y Carly Simon es sin duda alguna: «Mockingbird». Publicada en 1974, esta canción forma parte de ‘Hotcakes’, uno de los álbumes más vendidos de Simon.

Llevo escuchando esta canción desde que era muy pequeña y siempre me he imaginado cantando la parte de Carly en un escenario.

En 1983 se divorcia de James Taylor y en 1987 contrae matrimonio con el escritor, poeta y hombre de negocios John Hart. La pareja se divorció en 2007.

Su mayor éxito musical durante los años 80 fue «Let the River Run», una canción escrita para la película Working Girl (1988). Por esta composición, ganó su tercer Grammy y su primer Oscar. ¡Seguro que os suena!

En 1987 publica «Coming Around Again», una canción que me encanta y que os comparto a continuación:

Y la última de las cinco canciones que quiero recomendarte es «You Can Close Your Eyes», que fue grabada para el álbum de James Taylor ‘Mudslide Slim & The Blue Horizon’. Pincha aquí para leer el artículo que escribí sobre esta maravilla de disco.

¡Feliz cumpleaños a una de las cantantes y compositoras más populares de principios de los años setenta en la escena estadounidense, además de todo un icono, una inspiración y un bellezón!

That’s all folks! Estas han sido las cinco canciones que quería compartir con vosotros de Carly Simon. Sé que faltan algunas, pero así es la vida.

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Bob Dylan: 81 años en 5 canciones

Bob Dylan. Ilustración de Hanoch Piven

Poeta, cantautor, compositor, Premio Nobel de Literatura, 39 discos publicados, más de 125 millones de copias vendidas y toda una leyenda del folk… How does it feel? Hoy en Big Yellow Taxi os hablo de Bob Dylan y de las 5 canciones que más me gustan de él. ¡Dentro música!

Robert Allen ZimmermanBob Dylan para los amigos— nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth, Minnesota (Estados Unidos). Se cree que Dylan adoptó este nombre por miedo al antisemitismo que había por aquel entonces. Para saber un poco más sobre ese tema, os recomiendo un artículo del diario ABC en el que explicaba de forma interesante y amena el porqué de su nombre. Os lo dejo por aquí: Bob Dylan desvela la verdadera razón tras su nombre artístico.

«Las canciones parece que se conocen a sí mismas y saben que las puedo cantar, vocalmente y rítmicamente. Se escriben solas y cuentan con que yo las cante».

Bob dylan (the new york times, 2020)

Pude verle en concierto en 2015 en Madrid, cuando todavía se le llamaba el Palacio de los Deportes al Wizink Center. Fue una experiencia un tanto inquietante. Me pareció un momento muy bonito, ya que tenía frente a mis ojos a una auténtica leyenda de la música. Una leyenda famosa por hacer lo que quiere con su música y esa noche no fue diferente a lo que nos tiene acostumbrados.

Por poneros un ejemplo, ese himno tan característico como es «Blowin’ In The Wind», no se parecía en nada al original. Una cosa es que las canciones sufran variaciones debido a los años y a los cambios en las voces de quienes las cantan, pero es que esta canción no tenía nada que ver con la que todos conocemos y os pondría poner más casos de ese concierto, pero pensándolo bien, es su música y puede hacer con ella lo que quiera. Fue una experiencia especial y única.

En ese momento, yo estaba en el primer año de carrera y me emocionaba mucho el hecho de escribir mi primera crónica musical y más si era sobre Dylan. Ya rondaba por mi cabeza la idea de crear un blog, pero todavía no se me había encendido el motor de mi gran taxi amarillo. Hoy la he rescatado y la comparto con vosotros:

Like a Rolling Stone. Los tiempos están cambiando. Es cierto que los años han tocado en su puerta, pero a día de hoy, sigue siendo uno de los compositores más influyentes del panorama musical. No existen aún palabras para expresar lo que pudimos sentir al ver a un hombre tan pequeño y a la vez con una voz tan grande.

Dylan trajo su mundo por unas horas a Madrid. Tocó y cantó lo que él quiso y como él quiso. No dijo ni hola, ni adiós, tan solo nos hizo cómplices de su música. Ya puedo morir un poco más tranquila después de que mis oídos escuchasen el sonido de esa armónica en directo. Puro espectáculo. Admiro la capacidad que tiene de hipnotizar con sus canciones a un auditorio repleto de gente que no se si comprende sus letras, pero sí las siente.

Muchas veces me pregunto si he nacido en la época y en el lugar equivocado, pero sea como fuere, he llegado a tiempo para ver en vivo y en directo a un auténtico genio. Toda una leyenda. Sólo me queda darle las gracias por haber hecho de la noche del 6 de julio de 2015 una velada insuperable. Espero que esto no sea un adiós y podamos volver a verle pronto, pero la respuesta a esto, amigo mío, it’s blowing in the wind…

Después de este storytelling, os comparto las 5 canciones de Bob Dylan que más me gustan. ¡Música, maestro!

Bob Dylan – Lay, Lady, Lay

Bob Dylan – Tangled up in Blue

Bob Dylan – Hurricane

Bob Dylan – The Times They Are A-Changin’ 

Bob Dylan & Johnny Cash – Girl from the North Country

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Una magdalena de Proust, por favor

Insecto hecho con tulipanes morados preservados del confinamiento. (Collage: Marina Lozano)

Mientras le decimos adiós a la mascarilla –de momento– en Big Yellow Taxi me gustaría hacer un repaso de estos dos últimos años, compartiendo un collage que hice junto a una reflexión personal y las imágenes del Madrid pandémico del fotógrafo, compañero y amigo Jesús Umbría.

«El Gobierno declara el estado de alarma durante 15 días». Con este titular amanecíamos hace dos años. Era la primera página de un nuevo episodio de nuestras vidas que se iba prorrogando de 15 en 15. 

Hubo un momento en el que nuestro calendario estuvo marcado por la comparecencia en televisión de nuestro presidente del gobierno, que nos hacía permanecer con ilusión y esperanza frente a la pantalla, hasta que pronunciaba las temidas palabras y ya todos los planes que teníamos en la cabeza a corto plazo en el hipotético caso de que nos dejaran libres se convertirían en planes a un plazo que estaba en las manos de otros.

Cada uno comenzó a medir el tiempo a su manera. Yo lo hacía gracias a unas vitaminas que me tomaba. En cada caja venían 30 unidades e iba haciendo la cuenta de cuántos días de la marmota estaba viviendo. Más adelante, la unidad de medida fue generalizada y consistió en las famosas: «fases de desescalada».

A día de hoy, miro por el cristal del autobús y me cuesta creer cómo esta ciudad que nunca para quieta, un día hace dos años tuvo que hacerlo. Los únicos coches que se movían eran los del Scalextric del salón de tu casa y los únicos paseos eran –si no tenías un trabajo presencial– a Mercadona, a bajar la basura o pasear a tu perro si eras de los afortunados que tenía uno.

Íbamos con guantes de látex y sin mascarilla. Todo muy lógico. Al volver de la calle, nos quitábamos la ropa, la metíamos en la lavadora, nos duchábamos y nos vestíamos con nuestras mejores galas porque nos esperaba una videollamada con amigos.

Aún recuerdo el tener un barreño de agua con Fairy para que, en cuanto la compra entrase por la puerta de casa, pasara por este particular túnel de desinfectado. Jamás pensé que lavaría un paquete de fideos, pero la vida a veces te sorprende con estas cosas.

A las ocho de la tarde teníamos una cita en los balcones y ventanas para aplaudir a los sanitarios que se estaban dejando la piel en cuidar a todos los enfermos. Los aplausos llevaron a las caceroladas y las caceroladas a olvidarnos por completo de esta cita diaria.

Por las noches, la gran mayoría de nosotros le abríamos la puerta al insomnio, que al igual que el virus, vino para quedarse durante unos meses. En esas horas de contar cientos de ovejas, mi mente hacía un recorrido mental por mis rincones favoritos de Galicia y por las calles de Madrid. Como tengo el callejero en la cabeza, no me fue muy difícil cambiar de ruta cada noche.

Después de todos esos meses de incertidumbre, parloteo mental, proyectos paralizados y nudos en la garganta, yo me pregunto: ¿Qué ha sido de todas esas personas que estaban en casa haciendo magdalenas? ¿Qué ha sido de todas esas promesas para hacer un mundo mejor? Pura fachada; como las fachadas de esos balcones que vieron nuestra hipocresía a la misma hora durante varios meses sin interrupciones…


Mientras nosotros nos quedábamos en casa, Jesús Umbría salía con su chaleco de prensa para fotografiar Madrid como nunca antes lo habíamos visto...

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