5 canciones del mes

April (come she will) en 5 canciones

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Los pitidos, el tráfico, los semáforos, las prisas y el bullicio forman parte de una realidad que ahora sentimos como lejana. Los pájaros y sus cantos acompañan a la manada de jabalíes que recorren ahora nuestros caminos sin miedo. Vuelven a sentir como suyo aquel terreno que les arrebatamos hace tanto tiempo.

Las orugas, aburridas al ver que no tenían a quién intimidar en los parques, han decidido confinarse hasta la primavera del año que viene. En las grietas del asfalto, se pude observar cómo comienzan a brotar tímidamente los pequeños tallos verdes que antes eran aplastados por las apisonadoras. Es lo que se conoce como La vida secreta de las plantas -como dice la canción de Stevie Wonder-.

Otro día comienza y mientras tanto, la contaminación desaparece, la Tierra sigue girando y nosotros nos conformamos con ver el mundo tras el cristal.

Algo así ha sido mi mes de abril. Como dice la la canción de Simon and Garfunkel que le da nombre a este post: “April come she will, when streams are ripe and swelled with rain”. La letra abarca los meses que van desde abril hasta septiembre y hace una comparación muy bonita y acertada entre el ciclo de la vida de las plantas y el paso de la vida:

April come she will
When streams are ripe and swelled with rain

May she will stay
Resting in my arms again
June she’ll change her tune
In restless walks she’ll prowl the night

July she will fly
And give no warning to her flight
August die she must
The autumn winds blow chilly and cold
September I remember
A love once new has now grown old

Por aquí os dejo mi selección particular con las cinco canciones que más me he escuchado este mes. No ha sido fácil, ya que ahora tenemos más tiempo y eso implica más música. Espero que os gusten:

Starlight – Muse: Hacía mucho que no la escuchaba, ha sido un re-descubrimiento.

You Got The Silver – The Rolling Stones: Me pone de muy buen humor siempre que la escucho; creo que sin duda es de mis favoritas de los Stones y una de las mejores que tienen. Al ir a compartirla con vosotros, descubrí esta versión de Keith Richards que no está para nada mal. Me hace gracia su actitud en el escenario: cantando y fumando. Siempre hizo lo que le dio la gana.

On The Road Again – Willie Nelson: Ayer justo fue el cumpleaños de este cantante country, así que: ¡Felices 87 años!

Love Me – Norah Jones: Es una versión de la canción compuesta por Elvis Presley. Me gustan mucho las dos, pero la voz de Norah Jones es preciosa.

Caminos Cruzados – Los Fesser: Casi todos los jueves, mi amiga Adriana y yo nos escribimos un mensaje diciéndonos: “Caminos cruzados, jueves perfecto” y hoy, mientras escribía este post, ha sonado esta canción en mi lista de Spotify y no he podido resistirme a enviarle ese mensaje.

¡Feliz jueves perfecto!

¡Nos leemos!

Un abrazo,

Marina Lozano

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Palabras más, palabras menos

Un día menos

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Atardecer con las Islas Cíes a lo lejos (Sanxenxo)

Empecé la cuarentena – como casi todos – contando los días que llevo encerrada en casa gracias a unas vitaminas que tomaba para ayudar a mis defensas. 30 vitaminas – 30 desayunos – 30 días. Ahora que las he terminado, mi nueva unidad de medida pasa a ser la caja de infusiones de jengibre, (como la hierbas). 20 bolsitas – 20 ratitos – 20 días. Es inevitable calcular el tiempo que llevamos en casa y todos los planes que queremos hacer para cuando se acaben nuestras “cajas”…

Personalmente, la parte que se me está haciendo más cuesta arriba es cuando llega la hora de irme a dormir. Ahí es cuando mi cabeza comienza a darle vueltas a cosas que antes no tenían importancia y que parece ser que, ahora, son lo suficientemente relevantes como para que mi cerebro quiera que esa noche durmamos unas horas menos.

IMG_20200420_152326No todas las noches son así, a veces las paso con compañía peluda. Os pongo en situación: en el salón de mi casa tenemos 3 sofás; 2 de ellos son grandes y el otro que nos queda es pequeño y está un pelín apartado de los demás. Mi madre llama a esa zona  “la biblioteca” o “el jardín”, porque está rodeado de plantas. Todas las noches me tumbo en “el sofá del jardín” con el portátil para ver qué serie me cansa lo suficiente la mente como para meterme en la cama y quedarme frita. De repente, siento una presencia a mis pies. Es mi perro con su peluche de aguacate en la boca. Sube una pata, sube la otra y me mira con esos ojazos que tiene para que le ayude a subir conmigo. A todo esto, tiene un sofá enorme para él solo, pero prefiere ir al más pequeño y estar los dos como si de un tetris se tratase. Es por eso que me encanta en parte las noches, porque me siento afortunada de poder compartir ese ratito con él.

Estos últimos días han sido un poco como una montaña rusa emocional y estoy segura de no haber sido la única. No hay que olvidar que “somos sentimientos y tenemos seres humanos”, que diría un tal M. Rajoy. Echo de menos la rutina ruidosa que tenía, los cafés a media mañana, los paseos con mi perro por el parque, las cervezas improvisadas y el ir corriendo a todas partes. Como me diría mi padre: “Marina, despacio, que parece que vas a apagar un fuego”.

Hace poco, mientras veía unas fotos que hice en verano de un atardecer precioso en Sanxenxo, pensé en que ya queda un día menos para volver a disfrutar de esas vistas. Me puse a pensar y al final salió esto:

Un día menos para madrugar 

Un día menos para tener la misma conversación con tu madre acerca de lo mucho que odias despertarte pronto

Un día menos para el “no sé qué ponerme; no tengo ropa”

Un día menos para pintarte los labios con prisas mientras cierras el bolso, sujetas como puedes el portátil , te pones el abrigo y llamas al ascensor

Un día menos para detenerte a ver los tulipanes de la floristería de tu barrio

Un día menos para perder el bus

Un día menos para que la impresora te tome el pelo

Un día menos para que el polen te haga una visita 

Un día menos para disfrutar de la música en directo

Un día menos para las charlas hasta las mil en un bar

Un día menos para cantar en el coche con las ventanillas bajadas: “Caminos cruzados, jueves perfecto” de Los Fesser

Un día menos para subirte a unos tacones

Un día menos para las coincidencias que solo ocurren cuando sales de casa

Un día menos para perderte entre las pinturas de un museo

Un día menos para que suene tu canción en la radio

Un día menos para el “¿Va a bajarse en la siguiente parada? -Señora, no me estrese, que no son ni las 9h”

Un día menos para empujar y ser empujado (sí, así se sobrevive en el Metro de Madrid)

Un día menos para que esas videollamadas pasen a ser charlas en persona y las conversaciones por teléfono sean susurros al oído

Un día menos para los atascos con Rock FM de fondo

Un día menos para los desayunos de fin de semana  y paseos por el Retiro

Un día menos para el: “¿Estás en casa? Baja, que nos vamos a tomar algo”

Un día menos para esos paseos por la playa de arena fría, jersey y gaviotas

Un día menos para nuestros paisajes

Un día menos para cervecear

Un día menos para abrazar

Un día menos para besar

Un día menos

Y, cómo no, escribí esas frases con una canción en bucle de Xoel López  llamada“Tierra”:

¡Nos leemos!

Un abrazo,

Marina Lozano

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5 canciones del mes

Big Yellow Taxi: marzo en 5 canciones

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Una japonesa más en la East Side Gallery, Berlín.

Berlín. Frío invernal. Paseos infinitos. Pilsner. Canciones country. Mascarillas. Guantes de látex. Netflix. Libros. Jazz. Dibujos y acuarelas. Incertidumbre. Look estridente para sacar al perro. Repostería de confinamiento. Insomnio. Teletrabajo. Televiajes. Telepilates. Telecervezas. Teleconciertos. Telesonrisas. Telekilosdemás. But tomorrow may rain so I’ll follow the sun…

Algo así ha sido mi mes de marzo.  Poco os puedo contar que no os esté pasando a vosotros en vuestras casas. La frase más repetida estos días es: ¿Cómo llevas la cuarentena? Pues hijo/a, está siendo apasionante… ¡vaya preguntas! Lo más emocionante que me ha pasado ha sido sacar 3 huevos para hacer magdalenas, darme la vuelta para cerrar el frigorífico y que cobrasen vida tirándose al suelo. No aguantaban más. Y eso que tan solo llevábamos 13 días en casa… Ahora que llevamos 21, prefiero no hacer más recetas… Otro momento emocionante de mi confinamiento ha sido el de pegar carteles en los ascensores para quejarnos de los vecinos de arriba. Sí, muy Aquí No Hay Quien Viva. No ha servido de nada y “no podemos más” (como las vecinas de Valencia).

En estas fechas tan señaladas, quería compartir el siguiente texto contigo. Seguramente te veas reflejado en él. Creo que no se puede expresar de mejor manera. Es de la escritora Alejandra G. Remón (@alejandraremon ), una habitual en este blog a final de mes.

Es un momento complicado y extraño en el que se entremezclan infinitas emociones: la tristeza de lo que ya no se puede hacer, la impotencia de lo que podría haberse hecho, la confianza en lo que está haciendo y la esperanza en lo que se podrá hacer.
Seguramente a lo largo del día tengamos una mezcla de todas ellas como una montaña rusa infinita de la que es complicado huir, pero intuyo que lo sensato sería pensar en el ahora. Ya mismo. Hoy.
¿Ahora tú qué haces?
Desconozco qué nos deparará el futuro y me da un poco de miedo atreverme a pensar en cábalas porque intuyo dos variables: los que considerarán que el mundo necesita cambios drásticos en su estilo de vida, con un ritmo más pausado y unos valores más amables y lo que saldrán al ruedo con la furia del que ya no tiene nada que perder y vivirá en un carpe diem insensato para siempre.
Los que pierdan el miedo a hacer la cosas mal.
Me da un poco de pánico. ¿Sabes?
Yo, de momento, solo puedo sentarme y observar.
Y esperar…
Pensar y esperar.
Con una ilusión muy sencilla, resumida en una frase quizás un poco tonta, pero que conlleva muchos matices…
“En la próxima fiesta, ¿qué harás?, ¿preocuparte por el vestido nuevo que vas a comprar o simplemente disfrutar de la compañía de tus amigas y reír y bailar hasta que llegue el final?”
¿Realmente aprenderemos algo de todo esto o nos enfrentaremos todavía más?
A ver si conseguimos construir algo bueno, que ya va siendo hora.
Es el momento de CAMBIAR.


Por aquí te dejo las 5 canciones que más me han gustado en este particular mes de marzo. ¡Que las disfrutes!

Los Rodríguez – Dulce Condena: “Cada corazón merece una oportunidad y está perdida sola en medio de la ciudad…” Esta frase me hizo pensar en un texto que leí hace unos días que decía algo así como que al estar todos en casa, cuántos abrazos, vuelos y encuentros no van a tener lugar; el destino debe de estar desquiciado.

 

The Wallflowers – One Headlight: creo que ha sido la canción que más he podido escuchar. Tendré que hacer trabajo de investigación y contaros quiénes son.

Ashley Monroe – On to Something Good: no conocía a esta mujer. La descubrí haciendo repostería de confinamiento gracias a la playlist de Spotify: Country & Western 

Tom Petty and the Heartbreakers – Learning to Fly: “I’m learning to fly… but I ain’t got wings”. 

Tracy Chapman & Eric Clapton – Give Me One Reason: Si ya les adoro a los dos por separado, ¡juntos son una maravilla!

That’s all folks!

¡Nos leemos!

Un abrazo,

Marina

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